Monday, January 19, 2004
13 enero 2004: el día anterior
Estoy triste. Llevo 2 días haciendo preparativos para el viaje y estoy angustiada. Estos días Barajas tiene problemas por la niebla. Amaya me mandó otro mensaje hiriente el domingo pasado. Yo no tengo la culpa de sus posibles naufragios, debería entenderlo y tratarme mejor.
He comprado un pictograma de vinilo para customizar una bolsa que me compré el otro día. Creo que ha quedado bien, raro, diferente (...)
Estoy en un ferrocata camino de Terrassa. Voy a ver a R&M. Se les ha muerto la abuela hace poco y están un poco depres. Les llevo los regalos de reyes. A mí también me conviene hablar un rato. Todavía no tengo hecha la maleta. El tipo que va sentado a mi lado trabaja con un portátil y estudia unos informes de la Bayer.
No llevaré más ropa que la justa. En Madrid la máxima de estos días es de 10º y yo vengo de un enero mediterráneo primaveral.
Tuesday, January 20, 2004
14 enero 2004: miedo a volar
Por fin en el aeropuerto. La chica de facturación es un poco seca. Siguiendo los consejos de Simona, le pido ventanilla, centro y salida de emergencia. En lugar de confirmarme que hará lo posible me contesta "La targeta de crédito con la que pagó el viaje, por favor...?".
Qué te crees, tonta, que no te la voy a enseñar? Yo lo que quiero es un asiento sin agobios.
Estoy más tranquila, aunque hice el equipaje a última hora y estoy rendida, porque terminé a las 3 de la mañana. Para 4 días escasos me tengo que llevar la misma ropa que me llevaría si fuera para un mes!! En 4 días no voy a poder lavar ni una sola pieza y saliendo por ahí hasta las bragas se te quedan ahumadas. No soporto el tufillo a noche loca.
R&M me regalaron un kit de masajes y una bola de espejos. Genial! En cuanto me recupere del viaje empezaré a montar bollo raves en el balcón de casa... (es que igual cuando me recupere ya es verano...)
Al final la antipática de facturación me ha dado el asiento 14. Me gusta. El 14 es mi número de la suerte y hoy es 14 de enero. 14 = 2 veces 7. No es un número perfecto, pero me gusta más que el 7. Siempre que puedo elegir un número elijo el 14, y cuando no, el 7 o cualquier múltiplo de 7.
Simona siempre pide que no le den el asiento 13. Es que es de ascendencia anglo y se agobia un montón con estas cosas.
Enfrente de mí, una tipeja parecida a La Capella se echa unas gotas en la boca. Me parece a mí que aquí quien más quien menos toda la peña se droga para superar el miedo a volar.
Un rubio televisivo habla por el móvil y lee el Sorpresa! Sorpresa! Es supermariquita y digo que es televisivo porque se parece mucho a uno que sale en el programa del Buenafuente. Lleva unas gafas cuadradas de pasta roja. Por lo visto, excepto los jubilados (que también merodean por aquí, debe haber alguna nueva oferta del Imserso para que puedan morir en avión en lugar de viajando en autobús), como decía, excepto los jubilados aquí todas somos muy fashion de la muerte. Esto empieza a gustarme...
Jobar! Acaba de aparecer Álex Angulo. Si es que a mí siempre me ponen con los vips!!
Wednesday, January 21, 2004
Volando voy...
El vuelo es magnífico. Pensaba que me iba a dar miedo, pero una vez en el aeropuerto y con los consejos que todo el mundo me ha dado estos días anteriores, lo cierto es que me he manejado muy bien. Lo de pedir la salida de emergencia ha sido una gran idea, el espacio es mucho más amplio que en el resto de asientos.
Me gusta volar, aunque me da algo de miedo, cuánta paz. Bordeamos el mar hasta el Delta del Ebro y luego nos metemos en una nube y ya no veo por dónde pasamos hasta que salimos de la nube y debajo de nosotros hay un nuevo mar, esta vez un mar de nubes, copos de nieve, algodones o cabritillas... y después, Barajas y el skyline de Madrid a lo lejos, con el Pirulí y demás...
1ª visita a los incondicionales
Lo primero que hago al llegar a la pensión es llamar a Luz y a Raúl y me paso la tarde con ellos. Luz está editando la banda sonora para una careta de Tele K pero el formato del DVD no hay manera de abrirlo y no lo ha podido encajar. En sonido trabaja con Cool Edit, que me lo pasó Javi del Curro y no lo pude instalar por no tener el crack descomprimido. Qué envidia me da y yo sin poder usarlo...
Vemos El gran dictador a cachos en el Plus, la versión remasterizada. La peli sigue siendo impresionante. Hablamos y cenamos y hacemos, en fin, mucha "vida familiar", luego me acompañan a coger un taxi y pasamos por las medianas de la calle para que Txus, su perro, se ejercite un poco. Llego a las dos y media a la pensión y mis zapatos están llenos de mierda porque algún enemigo de Txus se habrá cagado en los jardincillos de las medianas. Me traerá suerte pisar mierda?
El vuelo me ha producido un gran dolor de cabeza que no me he quitado en todo el día.

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Es tu obsesión permanente, me gustaría ser feliz...
He estado muy nerviosa todos estos días pero al final creo que ya me da igual lo que Amaya haga o deje de hacer. Atando cabos he llegado a la conclusión (que también puede ser errónea pero por lo menos ahora tengo una explicación) de que se raya más de lo necesario y de ahí esas paranoyas conmigo y esos cambios radicales de actitud: ahora te llamo y mañana te escupo en la cara. Me da miedo que le ocurra algo malo, pero yo qué puedo hacer si ahora soy persona non grata?
Lo peor de todo es que probablemente ni se acuerda ni es consciente de las coces que me ha estado dando últimamente. Amaya siempre se junta con tías que en lugar de potenciar sus cualidades para que ella también pueda ser feliz lo que hacen es anularla y destruirla poco a poco... Y yo tampoco debo ser nada bueno para ella, porque le perdono todo independientemente de lo que haga y eso no la ayuda a crecer sino a seguir siendo una niña consentida e inmadura, sin evolucionar, atrapada en la vorágine de su extratardía adolescencia.
Dime qué puedo hacer por ti...

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Thursday, January 22, 2004
15 de enero 2004: éstas son las mañanitas...
Me encuentro fatal, el dolor de cabeza por el avión aún no se me ha pasado. Compro en la farmacia una caja de ibuprofenos, me pienso dopar a tope hasta que se me pase. Estoy molida.
Son las 2 de la tarde y hace sólo una hora que salí de la pensión. Plaza de Chueca. Me acabo de meter en una cafetería llena de hombres y jubilados. Seguro que de todos los bares de Chueca he conseguido encontrar el único que no es gay.
El camarero es muy amable. Tengo hambre, quiero comer. Menú: revuelto de espinacas (cómo no, dónde estén las espinacas que se quite lo demás) y dorada a la espalda. De postres unas natillas caseras.
Vuelvo a la pensión. Me acuesto un rato a ver si se me pasa la tontería.
Son las 5. Mai me deja un mensaje en el buzón de voz. Irá al dentista y me llamará más tarde, o llamará a Luz y a Raúl. Perfecto, porque yo ahora voy para casa Rauluz. He hablado con Diego por teléfono. El tema del telemárqueting está muy chungo en Los Madriles (cómo en todas partes, supongo, aunque de momento en Barcelona aún existen algunas oportunidades no excesivamente sangrantes). Está en el paro desde hace poco y está enfermo, le dan vértigos y yuyus varios cuando se levanta. Dice que le gustaría quedar pero que el médico le ha dicho que esto va para largo y que si voy a ver a Mai.
Estoy en casa Rauluz. Llama Mai. Quedamos en el andén de Buenos Aires (L1). Empieza la noche y mi dolor de cabeza, aunque va remitiendo, sigue ahí.

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Mai me invita al concierto del Capitán Entresijos, que lleva de teloneros a los Supergrupo. Qué freakie es todo esto. Estamos en el Gruta 77, en pleno Carabanchel. El Supergrupo me recuerda un montón al combo que sale tocando eso de "Una cucaracha borracha... Buscando una fiestaaa!!!", en Abierto hasta el amanecer, de Robert Rodríguez. Parecen los Beatles, pero con corbata torcida y zapatillas de cuadros de las de andar por casa...
Pero qué bien tocan estos cabrones.
Se acerca el tío de Soul Bisontes a hablar con Mai. Mai es una auténtica institución en el underground madrileño. Toda la peña me pasa birras y porros, esto es lo que me gusta de Madrid, el buen rollo que hay en los conciertos... Cuanto más cutre es el concierto mejor rollo entre toda la peña.
Por fin sale el Capitán Entresijos. Hoy presenta el disco, que se llama Deprisa, deprisa. Algo de esto he oído en el Diario Pop de Ordovás. El Capitán es un gordinflas superfreakie que está como una cabra. Como una cabra muy elocuente, eso sí. Viste un gorro de natación y unas gafas de plástico del todoacién. Mai trae unos antifaces en el bolso y los reparte a unas colegas suyas, que llevan la camiseta del Capitán.
Increíble pero cierto, la audiencia se sabe las canciones.
El Capitán lo tiene claro: Tú, el de la raya enmedio, sé que estás aquí por lo mismo que ellos... Estais aquí, porque no teneis un sitio a dónde ir!! Me encanta el trozo de la canción que dice: "Estás en tu casa y le hablas al papel de váter/ Y es que no tienes sitio a donde ir..."
Hace hardcore tocando el bajo distorsionado como si tocara la guitarra. Hay una perversión oculta del Vicious de Lou Reed al final del concierto: "Vicios/volando entre las flores...".
Qué bueno. Terminamos a las tantas y Mai ya lleva días desfasando por ahí. Mañana tiene que ir a trabajar y mañana también hemos quedado... para quemar Madrid.
Se me ha pasado el dolor de cabeza. Mai dice que al Capitán le hará mucha gracia saber que a alguien se le ha podido pasar el dolor de cabeza en uno de sus conciertos.

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16 de enero 2004: las obsesiones de Tita
Me levanto tarde, obviamente. He quedado con Mai para comer, porque ella sale a las tres. Nos encontraremos frente a Madrid Rock, en Gran Vía. Yo le propongo una acera con más glamour, que es la del Hotel Senator, con el metro enfrente y tal y cual, pero Mai, siendo de Madrid y a pesar de ese glamour intrínseco e idiosincrático que va con ella a todas partes... no sabe dónde está el Senator. Pero qué me dices!!
Enfín. Dedico la mañana a sacar algunas fotos. Ayer me encontraba fatal y el día era más bien gris. Entro en la Thyssen. Son las 2. La colección está muy bien, la Tita está podrida de dinero. En la propia expo se ven claramente las obsesiones de la baronesa, que dedica su fortuna a comprar unas terracotas de lo más kitsch. No tengo mucho tiempo para la parte que más me interesa, que es la de Vanguardias, Siglo XX y, especialmente, arte Pop. Merece la pena la visita. Es la cuarta o quinta vez que estoy en Madrid y la primera que voy a la Thyssen, ya era hora. En este viaje no me dará tiempo de ver la permanente del Reina Sofía, pero como pienso volver en breve... (es un decir, volver cuesta una pasta gansa).

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Por fin es viernes! Préparate Madriiiid!!
Al final, pues, nada de Senator. Quedo con Mai en el Madrid Rock. Yo no sé de dónde saca esta tía la energía pero viene con un ímpetu increíble. Vamos a comer a Chueca. Cuando por fin encontramos el sitio donde nos podrían alimentar son las 5 de la tarde.
Estamos en el número 10 de la calle Barbieri, en La Carreta, restaurante uruguayo-argentino hiperchochi. Tienen en bronce la cabeza del rey (de qué rey? de cuál va a ser? pues del suegro de Letizia, claro) en un pedestal y todo lleno de fotos de los vips que los visitan... Esto lo he visto en otros restaurantes de Madrid... Se ve que en Los Madriles a los camareros además de la libreta, el boli y el sacacorchos les dan una cámara fotográfica por si algún famosillo les entra a comer.
Por aquí debe venir mucho Alaska con su marido, que tiene nombre pero todo el mundo lo conoce por el marido de Alaska por no tener otro oficio conocido. Ahí están, en una foto, rodeados de mil otras fotos de otros tantos vips que no recuerdo... Serrat? Raphael? Algún ministro del PP? No sé, se me va la cabeza entre el hambre y el ambiente del local...
Mai quiere pollo y el camarero le aconseja que elija pollo al horno en lugar de pollo a la plancha. Buena elección: el pollo de Mai es de talla XL y ocupa una bandeja entera. Así es como Mai pierde el hambre. Yo no he elegido pollo sino escalope de caballo y como me gusta todo me pongo las botas. Los postres en Madrid son deliciosos, en todas partes se hacen tartas y merengues y rollos así. Voy a volver a Barcelona como la vaca paca.

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Siesta imposible
Después de comer nos da el bajón. Merodeamos por la puerta de algunos bares de Chueca pero no nos decidimos por ninguno. Incluso entramos en algún sitio y volvemos a salir. Saco algunas fotos más. A Mai la traigo loca con lo de ponte así o ponte asá. Se está yendo la luz y no sé qué va a salir, igual nada. Nos vamos a la pensión a descansar.
Yo quiero que Mai descanse, porque lleva un tute que no veas, pero no hay manera de que se esté quieta. Nos hacemos unos porros y venga a charlar. Mai me empieza a contar una historia que ya no recuerdo y se levanta de golpe de la cama. -Pero, tía, a dónde vas? -A contártelo! -Estoy aquí, pero si quieres se lo explicas a los de recepción... Enfín, que vamos emporradas y todo nos hace gracia.
Son las 10 de la noche, no hemos descansado nada y aunque Mai se ha dado una ducha a primea vista no parece que ésta vaya a ser una noche de grandes éxitos.
Craso error.
Otra vez en la plaza de Chueca. Yo digo que tengo que comer si nos vamos a emborrachar porque con el estómago vacío es cuando la bebida te hace daño. Nos sentamos en una terracita y nos pedimos unas birras y yo un bocata de jamón, con tomate, a la catalana. Por extraño que parezca la camarera me entiende y me lo trae. Hace un frío que pela pero nosotras ahí, como unas campeonas, viendo pasar a la gente, que es otro de mis deportes favoritos.
Entramos en el local de al lado, La Bohemia. Mai dice que ahí van las chicas. Qué desilusión. El ambiente de Chueca es tan anodino y superficial como el del Gaixample barcelonés. Entramos y salimos y cambiamos de barrio y casi que de acera.

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Taqué y Medea. Lavapiés también existe!
Vamos al Taqué, el bar del exnovio de Sancho. Sancho trabaja esta noche. Le comento a Mai si se ha dado cuenta de que, excepto Raúl, todos los que estuvimos implicados en la elaboración de mis trenzas, la noche de fin de año del 94 o del 95, somos ahora gays... Y Mai dice que Raúl también es gay y que Luz también y que todos somos gays y que viva la vida. Y yo pienso que hemos fumado mucho estos días y ya nos patina bastante la neurona.
Me gusta la música de este sitio. Hablo catalán con una madrileña que me explica que vivió nueve años en Barcelona. Tiene un acento muy bueno, no parece de fuera de Catalunya. Hablamos del triumvirato Maragall-Carod-Saura. A mí me parece que esto no va a durar mucho, ya se han peleado bastante y el país se está yendo a la mierda poco a poco. Las multinacionales empiezan a buscarse la vida en sitios más cutres que éste y ahora que ya tenemos nivel europeo nos vamos a ir todos al paro. Y los que no vayan al paro en Catalunya, que serán los políticos, irán a la cárcel si siguen gobernando los de siempre, aunque Franco ya no tenga el culo blanco ni Sofía se lo lave con lejía.
Por fin nos vamos de bollería. Medea, en la calle Cabeza. Nos unimos a expedición de niñas que suben la cuesta acaloradas y borrachas. Gracias por indicarnos y buenas noches. Mi saludo teleoperadorcia me sale solo y es deformación profesional.
Mai me comenta que ésta es la disco a la que iba la Maritrini cuando era joven. Es otro sitio chochicutrelux, con bola de espejos incorporada. Mientras Mai se va al lavabo la borracha de turno a la que he tenido la mala idea de hacerle una caída de ojos (soy una chula inconsciente, lo sé), se acerca en plan cariñoso tarareando una canción de los Estopa que no es la de la raja de la falda sino una que me pone un poco triste porque recuerdo que sonaba en la radio una de las mañanas que me desperté al lado de Amaya.
Por fin vuelve Mai del váter y la borracha de turno se va a hacer cariñitos a otra.
Hay una chica muy guapa que me vuelve loca pero no me atrevo a decirle nada. Pienso que es demasiado esfuerzo para alguien que vive tan lejos y que ya tiene quién la ronde.
Nos sentamos en los sofás. Hay una chica con una sudadera naranja que me recuerda mucho a Amaya. Hemos hablado de Amaya mucho rato con Mai esta tarde y estoy un poco mal. Mai dice que Amaya está tan enganchada a mí como yo a ella y que se hace la dura para que yo piense que soy yo la que está superenamorada de ella y dispuesta a todo. A mí me parece que nuestra relación se ha mantenido demasiado tiempo en la miseria y que algún día tiene que dar un giro de 360º, pero que yo ya he hecho lo posible porque esa situación se produzca y ya no depende de mí tener una buena relación con Amaya.
Salimos del Medea a las 7 de la mañana. Desayunamos en una cafetería de una calle que no recuerdo, pero que es adyacente a Gran Vía. Preparan un chocolate buenísimo ahí. El camarero se lo ha bien currado y el sabor tiene un reflejo a canela, qué lástima que no recuerde el sitio, aunque no debe ser difícil de encontrar pues a las siete de la mañana en Madrid lo único que se puede encontrar es comida china comprada en puestos ambulantes y probablemente de lo más ilegales. Con la de mierda que le echan los chinos a la comida, como para que la peña se la trague sin preguntarse de dónde viene... Seguro que no han pasado ni un puto control de calidad.
Mucha policía hay en Madrid. Mai me explica que la ciudad se ha puesto muy macarra últimamente y que a su hermano y a una amiga les han dado un par de palizas para robarles nada. Lo cierto es que Madrid me gustaba más hace 8 años, puede que ya me haya hecho a todo, llevo mucho tiempo en Barcelona y es como si la ciudad ya no me sorprendiera. Mai dice que es que ya soy urbanita y antes vivía en un pueblo. Y tiene razón.
Dormir, comer, soñar.

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Friday, January 23, 2004
17 de enero 2004: lo bueno, si breve...
Tarde de sábado. Me levanto a las 4. Hablo con Mai. Hoy ya no puede con su alma y se va a quedar todo el finde encerrada en casa. Como en el Colby, que también tiene franquicia en Barcelona. La comida no es especialmente excelente y, además, es cara. Es demasiado tarde para tomar un menú. Me conformo con una ensalada Césare (otra vez espinacas, soy una adicta). Lo mejor es la tarta. Los pasteles de Madrid so los mejores del mundo...
Doy unas vueltas por Chueca y saco las últimas fotos. La tarde está ya muriendo por lo que no tengo muy claro lo que va a salir...
Pensión. Dejo la cámara y me abrigo mejor.
Círculo de Bellas Artes. Expo carteles de la guerra Civil emitidos por Comisiones Obreras y UGT. Está muy bien, aunque sólo se refiere a los carteles realizados en Madrid y algunos de Valencia. Algunos de ellos, siguiendo la "moda" constructivista rusa, tienen una lectura muy gay: los obreros de la siderurgia, por ejemplo, parecen los marineros de El acorazado Potemkin.
Todo el mundo sabe que El acorazado Potemkin es una peli bastante gay, aunque la temática no lo sea. Durante la expo vuelvo a hablar con Mai para despedirnos.
Pensión. Mientras estoy preparándome para llamar a Luz y a Raúl para despedirme (vuelvo a Barcelona mañana a primera hora), me llama Gemma. Por fin ha decidido salir del convento y pasar el finde en Madrid.
Nos encontramos en La Mallorquina, en la emblemática puerta del Sol. Gemma y Antonio me llevan a comer y a beber por la zona más castiza de Los Madriles... Ya he renunciado a adelgazar en Madrid, eso es imposible. Quesos, Riberas del Duero y conversación a mansalva. Luego vamos al piso de Antonio, a seguir con la terapia de grupo, los licores y la alegría de volvernos a ver después de tantos meses y tantas dificultades... Gemma dice que tengo que volver en julio y lo da por hecho, aunque yo no tengo tan claro si voy a poder porque en esa época queremos irnos con Lourdes a Ámsterdam, mi ciudad fetiche.
A mí me gustaría que Gemma y Antonio se vinieran a Barna unos días en verano, porque a Gemma se le ha quedado clavada la espina de que aquí la han maltratado, cosa que es cierta, pero nada tiene que ver con la ciudad ni sus habitantes, que somos más civilizados que los monstruitos con los que ella se ha cruzado.
Las tres de la mañana. Pensión. Todo recogido y empaquetado. Me tengo que levantar a las 7... Qué sueño, pero qué contenta estoy...

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18 de enero 2004: volando vuelvo...
Suena el despertador. Estoy nerviosísima, no puedo olvidar nada. En recepción no hay nadie. Dejo la llave donde la puedan ver. Metro. Intercambiador de Nuevos Ministerios. Aeropuerto Madrid-Barajas. Protocolo de embarque. Vuelvo a pedir centro, ventanilla y puerta de emergencia. Esta vez me dan la fila 9. La sala de espera es más pequeña y más cutre que la de Barcelona y la peña que está conmigo tiene bastante menos glamour.
Avión. La tipa que va a mi lado es una borde que escucha música en un cd portátil. Hay un montón de peña que se mete las normas de seguridad aérea por el culo y la tripulación no se entera de nada. Estoy por poner una reclamación a la compañía.
El paisaje es precioso y el día espléndido.
Por culpa de la borde me dejo El Jueves y El País en el asiento del avión. En El País viene un artículo sobre compañías aéreas que les quería enseñar a R&M, que van a volar en una compañía barata un día de éstos. Pero como la borde me pone problemas por coger el equipaje antes de que a ella le dé la gana dejarme pasar se me olvida todo en el asiento. Y es una pena, porque el artículo era interesante y El Jueves estaba recién estrenado.
Tren y metro desde el Prat hasta mi casa.
Al fin en casa. Jodida pero contenta. Hasta mañana a las nueve de la mañana aún estoy de vacaciones. Pongo lavadoras como una loca y la luz se va yendo y volviendo intermitentemente. En el Servicio de Atención al Cliente de Fecsa-Endesa, como era de esperar, no saben nada. Me preparo la comida a las tantas... Todo va volviendo, poco a poco, a la normalidad más normal.
Me convenía mucho largarme y desconectar de mi rutina diaria. Tengo que hacer esto con más frecuencia...
Lunes, día intenso y anodino. Mañana seguimos con lo mismo de siempre.
Todo se andará.
LAS FOTOS!
(las que faltan... Mai no me deja colgar las suyas, dice que ha quedado fatal, cosa que no es cierta, pero qué se le va a hacer...)
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